La retina es una membrana sensorial delgada, transparente y delicada ubicada en la parte posterior del ojo. Está constituida por una expansión del nervio óptico. La retina detecta la luz y la convierte en señales que se envían al nervio óptico mediante impulsos nerviosos, propagados por una corriente bioeléctrica.
La retina está formada por 10 capas íntimamente comunicadas pero bien diferenciadas, y está compuesta por fotorreceptores (conos y bastones). Los conos funcionan con mucha luz, nos ayudan a ver de día y son los encargados de la visión de los colores. Los bastones se activan con la oscuridad y son responsables de nuestra visión nocturna.
¿Qué es el desprendimiento de retina?
El desprendimiento de retina ocurre cuando la retina se separa de la parte posterior del ojo, lo que provoca una pérdida considerable de la visión. El desprendimiento causa la aparición de una nube o tela oscura en la visión, dependiendo del grado de extensión y de la zona afectada.
Debido a la sensibilidad y delicadeza de la retina, todo desprendimiento se considera una emergencia: entre más rápido lo atienda un retinólogo, más altas son las probabilidades de preservar y recuperar la visión.
Factores de riesgo
- Miopía alta
- Traumas oculares
- Uveítis
- Buceo a profundidades extremas
- Desprendimiento posterior del vítreo
- Zonas débiles de la retina
- Complicaciones en cirugías de los ojos
- Agujeros y desgarros en la retina: se consideran el factor principal en la producción y persistencia del desprendimiento, ya que permiten que se filtre libremente fluido del vítreo hacia la retina
Síntomas
- Destellos de luz parpadeantes
- Muchas moscas volantes en la visión (flotadores vítreos)
- Sombra oscura en la periferia de la visión
- Una cortina gris que cubre parte del campo visual
Diagnóstico y tratamiento
El desprendimiento de retina se diagnostica dilatando la pupila del ojo afectado y realizando una evaluación del fondo de ojo por parte de un oftalmólogo. Lo trata un retinólogo mediante cirugías como la vitrectomía, la retinopexia neumática y el bucle escleral. Durante la vitrectomía, el vítreo se reemplaza por una burbuja de aire, gas o aceite. La burbuja empuja la retina y la coloca en su lugar para que sane adecuadamente. Si se utiliza una burbuja de aceite, el oftalmólogo la extraerá unos meses después. Esta misma técnica se emplea en otras afecciones de la retina, como el agujero macular.
No puede viajar a lugares de alta altitud ni bucear si le han colocado una burbuja de aire o gas.
Esto se debe a que un cambio de altitud hace que el gas se expanda y aumente la presión ocular.
Qué esperar después de la cirugía
- Deberá usar un parche en el ojo después de la cirugía.
- Puede sentir un poco de molestia durante unos días.
- Debe descansar y estar menos activo durante unas semanas. Su oftalmólogo le dirá cuándo podrá volver a hacer ejercicio, conducir y realizar otras actividades de forma segura.
- Si le han colocado una burbuja en el ojo, deberá mantener la cabeza en cierta posición durante un periodo de tiempo. Su retinólogo le indicará la posición específica. Es muy importante seguir las instrucciones para que su ojo se cure bien y recupere la visión.
- Puede ver moscas volantes, luces o burbujas parpadeantes durante unas semanas después de la cirugía.
- La visión debe empezar a mejorar aproximadamente entre cuatro y seis semanas después.
- Es posible que la retina siga curándose durante un año o más. La mejoría en la visión depende del daño que el desprendimiento haya causado a las células de la retina.
Su oftalmólogo o retinólogo deberá explicarle los riesgos y de qué manera puede beneficiarle la cirugía.
Recuerde: ante destellos de luz, un aumento repentino de moscas volantes o una sombra en su visión, acuda de inmediato. En nuestra clínica en Roatán puede agendar un examen de la vista para evaluar su retina y proteger su visión.

